Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus besos son como estrellas fugaces
en esta noche de sueño encendido.
Las sorprendo en ese rasgar del cielo
y entonces, quisiera ser acerico
donde se claven al tocar el suelo.
Tus dedos son hilanderas celosas
que trenzan espigas en mis cabellos
meciéndose al compás de tus suspiros.
Yo naufrago en tus mares cuan velero
arribando mi cuerpo a barlovento.
Tus caricias anulan mis fronteras
esculpiendo en mi piel nuevos parajes
y tus manos los pintan con el ámbar
del mirar donde se pierden mis nortes.
Arde mi tierra, se funde el océano.
El alba me despierta. Estoy sola…
Fue acaso un ensueño, un espejismo
fruto de la sed que quema en las venas,
en el desierto de sábanas blancas
donde se reclinan todas mis penas.
Tus silencios son el templo del llanto,
gotas irisadas claman tu ausencia
lamiendo los muros que atrapan mi alma.
Aquí no hay indulto, y no hay renuncia
aunque licuen; corazón y nostalgia.
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