RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
No te entiendo querida, ni sé lo que ha pasado,
ayer te vi rebelde, molesta y pensativa.
Hablas con ironía que todo se ha acabado,
sin darme, por tu orgullo, ninguna alternativa.
Seguirás tu camino con la mirada al suelo
maldiciendo las cosas que te irán sucediendo,
cuando estés ya perdida invocarás al cielo
y llorarás pensando que te estabas riendo.
Dirás que una hoja seca que vino con el viento
ha golpeado la frágil niña que hay en tus ojos.
Que ha llegado con fuerza y que te está doliendo,
que por fregarte tanto los ojos están rojos.
Después de haber llorado sentirás en el pecho
las agudas punzadas con lluvia de quejidos,
y gritarás a solas,- ¡No! ¡No existe derecho!
-¿Por qué se escapan solos de mi alma los gemidos?
Seguirás tu camino que te marcó el destino.
Mientras pienso si acaso yo te hubiese implorado.
-Por Dios no te me alejes, pues quédate a mi lado.
-No es justo que me dejes perdido en el camino.
Pero es irreversible, ya se dio tu partida,
los dos proseguiremos caminos diferentes.
espero que no vuelvas un día arrepentida,
si has de encontrar ya frías, mis pasiones ardientes.
Aunque también mis ojos están humedecidos,
aunque también mi pecho se encuentra destrozado,
me queda un sano orgullo, él no se ha doblegado,
por el, hoy y hasta siempre, lo nuestro ha terminado.
Ramiro Ponce P.
ayer te vi rebelde, molesta y pensativa.
Hablas con ironía que todo se ha acabado,
sin darme, por tu orgullo, ninguna alternativa.
Seguirás tu camino con la mirada al suelo
maldiciendo las cosas que te irán sucediendo,
cuando estés ya perdida invocarás al cielo
y llorarás pensando que te estabas riendo.
Dirás que una hoja seca que vino con el viento
ha golpeado la frágil niña que hay en tus ojos.
Que ha llegado con fuerza y que te está doliendo,
que por fregarte tanto los ojos están rojos.
Después de haber llorado sentirás en el pecho
las agudas punzadas con lluvia de quejidos,
y gritarás a solas,- ¡No! ¡No existe derecho!
-¿Por qué se escapan solos de mi alma los gemidos?
Seguirás tu camino que te marcó el destino.
Mientras pienso si acaso yo te hubiese implorado.
-Por Dios no te me alejes, pues quédate a mi lado.
-No es justo que me dejes perdido en el camino.
Pero es irreversible, ya se dio tu partida,
los dos proseguiremos caminos diferentes.
espero que no vuelvas un día arrepentida,
si has de encontrar ya frías, mis pasiones ardientes.
Aunque también mis ojos están humedecidos,
aunque también mi pecho se encuentra destrozado,
me queda un sano orgullo, él no se ha doblegado,
por el, hoy y hasta siempre, lo nuestro ha terminado.
Ramiro Ponce P.
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