yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Agua de luna salpicando tus banquetas,
agua de luna lamiendote los pies;
es otro suave martes en los linderos de tu ocaso
y un cielo rupestre jugando a fenecer.
Entonces incendías las estrellas que apuntan por oriente,
entonces un rayo de sol sirve de anzuelo
y tus ojos bullíciosos saben de mi,
atorado en la orilla del jardín a media luz.
Agua de luna brotando de tus labios,
agua de luna que alborota las pavesas del crepusculo
cuando el viento socarrón se pasea astuto
entre tu oreja y el rizo descuidado de tu pelo de azafran.
Y mientras la ciudad se viste de alquitrán,
todos los pajaros muertos del atardecer se siembran en tu pecho
y le dan vida de neón.
entonces mis miradas reptantes van a ti como la polilla a la luz
y las nostalgicas canteras aturdidas bajo tus zapatos
miran hacia arriba y agua de luna vuelven a beber.
agua de luna lamiendote los pies;
es otro suave martes en los linderos de tu ocaso
y un cielo rupestre jugando a fenecer.
Entonces incendías las estrellas que apuntan por oriente,
entonces un rayo de sol sirve de anzuelo
y tus ojos bullíciosos saben de mi,
atorado en la orilla del jardín a media luz.
Agua de luna brotando de tus labios,
agua de luna que alborota las pavesas del crepusculo
cuando el viento socarrón se pasea astuto
entre tu oreja y el rizo descuidado de tu pelo de azafran.
Y mientras la ciudad se viste de alquitrán,
todos los pajaros muertos del atardecer se siembran en tu pecho
y le dan vida de neón.
entonces mis miradas reptantes van a ti como la polilla a la luz
y las nostalgicas canteras aturdidas bajo tus zapatos
miran hacia arriba y agua de luna vuelven a beber.