jeansebastian
Poeta recién llegado
Me aventuro en las tinieblas al tratar de conquistarte, no sé si sobreviva; aun así es peor sino hago nada, me dispare en el orgullo, el cual me ataba a la cordura, que locura tan enamorada me ha quedado, es mi último recurso, me disperso en la esperanza, trato de tender mi red en las cuchillas de tus frases, que cuan vulnerable me hacen.
Mi Fe, enfrenta tu silencio sospechoso, que me dice tanto, excepto lo que quiero, anhelo derribar tu fortaleza para que puedas entender mis versos, para también matar tu mal fingida ignorancia y reconozcas que sabes que te amo, para también reconocer yo, que necesito una mirada tuya, que mate estos miedos que me vencen.
A veces vivo, en ocasiones medio muerto, a veces te miro mientras rio, para no llorar cuando volteas, después de lastimarme; sin cargos de conciencia, a veces juego a no ser merecedor de tu amor, para ya no merecerte y entender que nunca será, a veces como ahora te escribo, sin saber si lo leerás, ¿por qué no puedes hablar sin que tus palabras me atraviesen?
Estoy casi como loco, contando cada tren que pasa, con miedo de montarme en uno y que tú no estés en él, necesito un choque de tus ojos con mi ego, para quedar atrapados ambos en una explosión neutral, donde por fin nos toque aprender a amar o a olvidar y que de pena moral muera esta incertidumbre, que en ocasiones agoniza y en otras de amarte me convence
Me lastimas y me gusta, como un masoquista me reusó a alzar el vuelo,
me gustas aunque me lastimes, que me pides que haga si te amo con amor del que enloquece.
AUTOR: Jean S. Ayala O.
22/02/2012 12:47 am.
Mi Fe, enfrenta tu silencio sospechoso, que me dice tanto, excepto lo que quiero, anhelo derribar tu fortaleza para que puedas entender mis versos, para también matar tu mal fingida ignorancia y reconozcas que sabes que te amo, para también reconocer yo, que necesito una mirada tuya, que mate estos miedos que me vencen.
A veces vivo, en ocasiones medio muerto, a veces te miro mientras rio, para no llorar cuando volteas, después de lastimarme; sin cargos de conciencia, a veces juego a no ser merecedor de tu amor, para ya no merecerte y entender que nunca será, a veces como ahora te escribo, sin saber si lo leerás, ¿por qué no puedes hablar sin que tus palabras me atraviesen?
Estoy casi como loco, contando cada tren que pasa, con miedo de montarme en uno y que tú no estés en él, necesito un choque de tus ojos con mi ego, para quedar atrapados ambos en una explosión neutral, donde por fin nos toque aprender a amar o a olvidar y que de pena moral muera esta incertidumbre, que en ocasiones agoniza y en otras de amarte me convence
Me lastimas y me gusta, como un masoquista me reusó a alzar el vuelo,
me gustas aunque me lastimes, que me pides que haga si te amo con amor del que enloquece.
AUTOR: Jean S. Ayala O.
22/02/2012 12:47 am.
:: Gracias es verdaderamente un placer que usted halague mis humildes versos, siempre echos con cariño y con amor, sin dejar a un lado el respeto, un saludo y un abrazo caluroso desde este mi país amado Venezuela.