Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Embriaguémonos, el uno del otro.
Como borrachos,
exclamemos los deseos.
Tartamudeemos, por efecto del licor
deL elixir de las miradas
las sonrisas
y el juego de nuestros cuerpos.
En sorbos, entrecortados de besos,
te entregas con tus labios abiertos.
Como borrachitos, hagamos silencio mustio,
con señas sin distancias.
El amor no tiene fronteras,
ni tampoco las copa de buen licor,
ni unos labios entreabiertos...
que se resistan a la tentación de probar tus sueños...
Cuando regreso a ti como la tarde,
con sus querencias de melancolía.
Como borrachos,
exclamemos los deseos.
Tartamudeemos, por efecto del licor
deL elixir de las miradas
las sonrisas
y el juego de nuestros cuerpos.
En sorbos, entrecortados de besos,
te entregas con tus labios abiertos.
Como borrachitos, hagamos silencio mustio,
con señas sin distancias.
El amor no tiene fronteras,
ni tampoco las copa de buen licor,
ni unos labios entreabiertos...
que se resistan a la tentación de probar tus sueños...
Cuando regreso a ti como la tarde,
con sus querencias de melancolía.
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