darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
De promesas y perdones trasnochados. (TRINA ORTIZ-darwinsin).
En una esquela multicolor se aleja mi destino,
es el sentir de un instante que aúlla
como un lobo herido por el desamor.
Pequeños cristales se empañan
al pronunciar tu nombre,
te extraño
y el sendero de tu ausencia cubre mi éter.
Cúmulos impactan en mi ensombrecida ánima,
nubes enfermas tosen en el silencio
de la lejanía,
quizás este dolor no encuentre sosiego,
tal vez una voz en el vacío me arrulle
con su arpegio sereno.
Quizás si me buscas en el dolor que me dejaste,
así, sin más
me encuentres con el rostro demudado
habitando en la cima de los riscos escarpados,
esperando que a tu dolor rasgado lo azote la tormenta,
Y huya de ti,
cual petiso desbocado
con mi nombre susurrado sin la sangre a cuatro letras.
Y si me encuentras sin buscarme,
baldía en perdones reincidentes,
desgastados por ofensas revertidas
corolario indefectible de tus estocadas certeras,
hallarás en mis pupilas el pretexto de mi ausencia...
merecida y desgarrada
en un dueto de dolores sin fronteras.
Será el sentimiento indefectible que me embarga
o será este silencio que devora mi existir,
deseo que mi corazón deambule
entre tus manos de seda,
es el temor de un amor ingenuo
que no sabe de su hado.
En la estación del verbo mirar
anhelo murmullos druídicos,
beso tus cabellos,
el aroma de tus fibras me transportan
a tu orbe ilusionada,
arrancaré de mi pecho un lucero
para dejar en tus falanges un detalle enamorado.
Y si el olvido llegara de pronto a mi memoria
y se llevara con la borrasca tus añejas afrentas,
me encontrarás dispuesta en la mañana donde me dejaste
con el tiempo detenido y sin distancia
y la absolución presta en los pistilos transparentes de mi boca
sin pasados írritos ni futuros promisorios,
solo un presente sosegado para coser de nuevo la historia.
Pernoctaré de nuevo en la cuna de tu abrazo,
radiante por el brillar de tus luceros
y acunaré tu corazón contrito
para que tu destino nunca habite de nuevo en lontananza.
y se llevara con la borrasca tus añejas afrentas,
me encontrarás dispuesta en la mañana donde me dejaste
con el tiempo detenido y sin distancia
y la absolución presta en los pistilos transparentes de mi boca
sin pasados írritos ni futuros promisorios,
solo un presente sosegado para coser de nuevo la historia.
Pernoctaré de nuevo en la cuna de tu abrazo,
radiante por el brillar de tus luceros
y acunaré tu corazón contrito
para que tu destino nunca habite de nuevo en lontananza.