Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si pudiera ser tu pelusa,
guarecerme encogida en tus abrazos
en el fondo de tu bolsillo
la que anhelas acariciar.
Sustentarte en los frágiles momentos
de la alborada cuando el crepúsculo
pesa demasiado
y demasiado nos obliga a respirar.
Y encender tus terminaciones
en el devenir aunado del sudor
prendiendo fuego a los ávidos momentos
de extenuación...
guarecerme encogida en tus abrazos
en el fondo de tu bolsillo
la que anhelas acariciar.
Sustentarte en los frágiles momentos
de la alborada cuando el crepúsculo
pesa demasiado
y demasiado nos obliga a respirar.
Y encender tus terminaciones
en el devenir aunado del sudor
prendiendo fuego a los ávidos momentos
de extenuación...
desde el súmmum de los deseos
donde alcanzamos el clímax en alientos
desbocados.
donde alcanzamos el clímax en alientos
desbocados.
Volviéndome etérea como el aire
que envuelve tu vida
y te hace volar,
y volar contigo.
Protegiendo tus silencios en un beso
amurallado
donde no haya nadie más,
donde no cuente nada
tan solo tu cuerpo en el mío
entre nebulosas...
en perfecta conexión.
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