Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
Robe del Olimpo a Pegaso
y los dos fuimos, esquivando planetas,
por el firmamento de estrellas plagado
volando a tú encuentro.
Se chivaron géminis y piscis
y a Zeus corriendo avisaron,
más los detuvo Afrodita
el amor no puede ser castigado.
Todos los dioses salieron a vernos
llenando los balcones de las nubes,
algunos se rieron de nosotros
otros alabaron nuestro empeño.
Pero ninguno me reprocho
que robara al caballo alado,
para volar hasta a ti y llenarte
de besos alocados.
Asombrado y compungido
miraba como Pegaso seguía,
sin ningún síntoma de cansancio
es más, se volvía y me reía.
Tras una nebulosa, llegamos por fin
al firmamento de tú reino,
no quise descabalgar, recorrí
todos los rincones de tú pecho.
Los dos nos quedamos quietos, mirando
las puertas de tú corazón, descabalgue
y Pegaso empujándome con su hocico
me animo y me dijo:
Sigue adelante ya has llegado
no llames abre las puertas y pasa,
anda por todas las habitaciones
para que ella sepa que estas dentro.
Me di la vuelta y le mire a los ojos,
perdón por haberte robado, amigo.
No me robaste yo me deje;
anda ahora no te demores y entra.
Yo te he traído y tú has llegado
los dos cumplimos nuestro destino,
ahora es cuando te toca a ti
sin ayuda, robarla un beso.
y los dos fuimos, esquivando planetas,
por el firmamento de estrellas plagado
volando a tú encuentro.
Se chivaron géminis y piscis
y a Zeus corriendo avisaron,
más los detuvo Afrodita
el amor no puede ser castigado.
Todos los dioses salieron a vernos
llenando los balcones de las nubes,
algunos se rieron de nosotros
otros alabaron nuestro empeño.
Pero ninguno me reprocho
que robara al caballo alado,
para volar hasta a ti y llenarte
de besos alocados.
Asombrado y compungido
miraba como Pegaso seguía,
sin ningún síntoma de cansancio
es más, se volvía y me reía.
Tras una nebulosa, llegamos por fin
al firmamento de tú reino,
no quise descabalgar, recorrí
todos los rincones de tú pecho.
Los dos nos quedamos quietos, mirando
las puertas de tú corazón, descabalgue
y Pegaso empujándome con su hocico
me animo y me dijo:
Sigue adelante ya has llegado
no llames abre las puertas y pasa,
anda por todas las habitaciones
para que ella sepa que estas dentro.
Me di la vuelta y le mire a los ojos,
perdón por haberte robado, amigo.
No me robaste yo me deje;
anda ahora no te demores y entra.
Yo te he traído y tú has llegado
los dos cumplimos nuestro destino,
ahora es cuando te toca a ti
sin ayuda, robarla un beso.
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