Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Explotó el cielo,
las gotas gigantes golpeaban
furiosamente el suelo,
las piedras se ahogaban.
Al borde de morir
aquellas en el río,
no podrían mas reír,
ni en sequedad, disfrutar del rocío.
Tronaba el llanto desesperado
de un ambiente lleno de rencor,
el vapor de nubes amargado
desperdiciaba en nosotros su sudor.
Mientras las ruedas sin parar,
seguían por rumbo determinado
en la abundante humedad, intentando nadar,
el pavimento… fulminado.
Cuenca, 2011.
Copyright. Todos los derechos reservados.
las gotas gigantes golpeaban
furiosamente el suelo,
las piedras se ahogaban.
Al borde de morir
aquellas en el río,
no podrían mas reír,
ni en sequedad, disfrutar del rocío.
Tronaba el llanto desesperado
de un ambiente lleno de rencor,
el vapor de nubes amargado
desperdiciaba en nosotros su sudor.
Mientras las ruedas sin parar,
seguían por rumbo determinado
en la abundante humedad, intentando nadar,
el pavimento… fulminado.
Cuenca, 2011.
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