prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pertenecemos al reino animal, es verdad,
pero se nos quitó esa parte del cuerpo
que expresa la alegría.
El lenguaje poético vale menos
que las vértebras caudales de un perro;
que, por si fuera uno,
solamente con mover el rabo
hubieras entendido que te quiero,
que estoy feliz al verte en cualquier circunstancia
sin necesidad
de tantas palabras inútiles,
como este poema
que, tal vez, nunca vas a leer.
pero se nos quitó esa parte del cuerpo
que expresa la alegría.
El lenguaje poético vale menos
que las vértebras caudales de un perro;
que, por si fuera uno,
solamente con mover el rabo
hubieras entendido que te quiero,
que estoy feliz al verte en cualquier circunstancia
sin necesidad
de tantas palabras inútiles,
como este poema
que, tal vez, nunca vas a leer.
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