Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tiempos de siega
Amarillean los campos
por espigas tachonados,
armónico, el viento mece
la mies que el sol a dorado.
Dentro de mi alma hago sitio
para guardar, la quietud
que ante mi vista se exponen,
con aquella celsitud.
Cansino el grillo, acompaña
a la estridente chicharra,
martilleando la tarde
con su inmutable tabarra.
Inquietos gorriones
vuelan en bandadas,
se posan asustadizos,
en las cercas de alambradas.
En la tarde, dormitando,
con su deber ya cumplido,
la tierra solo esperando...
Que su fruto sea recogido.