Rockberto Velasco
Poeta recién llegado
El radiante aroma de vos,
fulminó con espasmos centelleantes
mi tranquilidad ingenua,
colándose por las grietas de mi piel
en un volátil baile sin tregua.
Las armoniosas ventiscas de la esencia de vos
izaron las velas de mi barca
en rutas lunares,
en direcciones galácticas.
Las manos frías de vos
que en sigilos adaggios
se enredaron con las mías,
repartieron eléctricos roces
que cimbraron mis duros cimientos en agonía.
El albugíneo rostro de vos
contemplándome absorto,
reflejando destellos de luz
deambula con pasos de trueno
retumbando en el centro de mi pecho.
Los reservados labios corintos de vos
ardieron en un frío invierno
y rompiendo discreción y reserva
me redujeron a polvo,
me invitaron a bailar,
me despojaron del suelo,
me aniquilaron
y me volvieron a reanimar.
¡Amarillos versos,
trazos eclécticos,
estruendosos compases musicales
de orgásmicos acentos!
fulminó con espasmos centelleantes
mi tranquilidad ingenua,
colándose por las grietas de mi piel
en un volátil baile sin tregua.
Las armoniosas ventiscas de la esencia de vos
izaron las velas de mi barca
en rutas lunares,
en direcciones galácticas.
Las manos frías de vos
que en sigilos adaggios
se enredaron con las mías,
repartieron eléctricos roces
que cimbraron mis duros cimientos en agonía.
El albugíneo rostro de vos
contemplándome absorto,
reflejando destellos de luz
deambula con pasos de trueno
retumbando en el centro de mi pecho.
Los reservados labios corintos de vos
ardieron en un frío invierno
y rompiendo discreción y reserva
me redujeron a polvo,
me invitaron a bailar,
me despojaron del suelo,
me aniquilaron
y me volvieron a reanimar.
¡Amarillos versos,
trazos eclécticos,
estruendosos compases musicales
de orgásmicos acentos!