Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se desplaza el cielo
en moviola plomiza.
Se atropellan nubarrones
con preñez de lluvia.
El reloj con su sonido
hace jirones en mi pecho
susurrándome cansino
que te retrasas de nuevo.
Me acerco a la ventana,
oculta tras la cortina;
vergüenza clandestina
espiar tu lento paso.
Atravieso los cristales
por el hueco redondeado
que mi aliento abre,
y descalza salgo a la calle.
Las farolas me bañan
de sombras mestizas;
mitad fulgor de estrellas,
mitad enjambre de dudas.
Doblo la esquina,
mi destino se tuerce
¡el claro de luna;
traidor te descubre!
Caen mis lágrimas
velando tu imagen.
Tú en brazos de otra.
Yo en brazos de nadie.
Desando el camino
sangrándome las huellas.
Cierro la puerta
y espero a que llueva.