joanmoypra
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quien no se ha ilusionado de nuevo al verpor las calles de su pueblo,
el pasar los carromatos
del viejo circo ambulante
como cuando éramos pequeños?,
aquello que con nostalgia recordamos
como en nuestros infantiles sueños.
Hoy los he visto de nuevo
a este pueblo regresar,
y dejar los cachivaches
en aquel mismo lugar,
donde levantaron antes las lonas
y las jaulas de leones y leonas que
cuando niños tanto nos hicieron soñar.
Los he mirado de nuevo
aunque con ojos distintos,
y su vida de fatigas
en sus semblantes he visto,
al comprender lo distinto que
es estar bajo la lona
haciendo mil cabriolas,
y al terminar su jornada
de nuevo no tener nada,
salvo el viento y sus lonas
con sus ondeantes olas.
Que cruda es la realidad del que
en un humilde circo sobrevive,
recorriendo tristes pueblos
en los que niños ya no viven,
quedando para aplaudir manos sordas
donde el tiempo solo sus acciones describen,
apagando ese sonido que los titiriteros les piden.
Pero ellos tienen algo imposible de pagar
que es lo más valioso del hombre,
su adorada libertad,
viajando por los caminos y
viendo la senda que atrás,
otros con la misma alegría
de nuevo recorrerán,
y llevaran a sus gentes
su camaradería y la amistad,
de aquellos que por cuatro monedas
a nuevas generaciones transmitirán.
Homenaje a esos hombres y mujeres que viajan por los caminos para ganarse la vida con sus ambulantes circos.
joanmoypra/marzo/2012
http://sancholanza.blogspot.com/
el pasar los carromatos
del viejo circo ambulante
como cuando éramos pequeños?,
aquello que con nostalgia recordamos
como en nuestros infantiles sueños.
Hoy los he visto de nuevo
a este pueblo regresar,
y dejar los cachivaches
en aquel mismo lugar,
donde levantaron antes las lonas
y las jaulas de leones y leonas que
cuando niños tanto nos hicieron soñar.
Los he mirado de nuevo
aunque con ojos distintos,
y su vida de fatigas
en sus semblantes he visto,
al comprender lo distinto que
es estar bajo la lona
haciendo mil cabriolas,
y al terminar su jornada
de nuevo no tener nada,
salvo el viento y sus lonas
con sus ondeantes olas.
Que cruda es la realidad del que
en un humilde circo sobrevive,
recorriendo tristes pueblos
en los que niños ya no viven,
quedando para aplaudir manos sordas
donde el tiempo solo sus acciones describen,
apagando ese sonido que los titiriteros les piden.
Pero ellos tienen algo imposible de pagar
que es lo más valioso del hombre,
su adorada libertad,
viajando por los caminos y
viendo la senda que atrás,
otros con la misma alegría
de nuevo recorrerán,
y llevaran a sus gentes
su camaradería y la amistad,
de aquellos que por cuatro monedas
a nuevas generaciones transmitirán.
Homenaje a esos hombres y mujeres que viajan por los caminos para ganarse la vida con sus ambulantes circos.
joanmoypra/marzo/2012
http://sancholanza.blogspot.com/