Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
La vi volar, entregaba las alas al viento,
en la oscuridad de la noche, su infinita blancura
se deslizaba hacia el horizonte en silencio,
mostrando su cuerpo, sin vergüenza, ni censura.
Era ella un planeador, con forma de lechuza,
nada más que la libertad encarnada, expresándose,
enamorada de su propia belleza, los ojos iba besándose,
desdobló se a la vida, y por el opuesto aún no cruza.
No se obliga a nada, ni debe todavía cruzar ,
al menos hasta que el agujero se abra
y la absorba con su oscuridad, sin azar,
entonces, quizá, exhiba su sensualidad.
Cuenca, 2011.
Copyright. Todos los derechos reservados.
en la oscuridad de la noche, su infinita blancura
se deslizaba hacia el horizonte en silencio,
mostrando su cuerpo, sin vergüenza, ni censura.
Era ella un planeador, con forma de lechuza,
nada más que la libertad encarnada, expresándose,
enamorada de su propia belleza, los ojos iba besándose,
desdobló se a la vida, y por el opuesto aún no cruza.
No se obliga a nada, ni debe todavía cruzar ,
al menos hasta que el agujero se abra
y la absorba con su oscuridad, sin azar,
entonces, quizá, exhiba su sensualidad.
Cuenca, 2011.
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