Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
Sube la marea con sales de plata,
con diálogo
de horizonte y agua.
Trae ramas de hiedra con olor a tus labios
y me estremece en compresión
como la flor nueva rondando tu boca
que tiernizaba mi alma
como aquella primavera
que poblaste mis ojos con claros cristales.
Lucías tules de blanco,
te enredabas como Blancanieves
en las siete espumas de la marea.
II
Contemplo como entra el incienso
su humo de violetas en tus sienes.
Recuerdo que cantabas entre mis versos y
en tus manos recogías líquidos
de esencia madura.
Tu frente deslizaba llamas
en latidos palpitantes.
Eras la comunión con la marea
entrando lengua de cobres y salmos
al silencio de mi sangre.
Me obsequiaste un ardiente enero
y antes de tu caudal de besos,
ya estabas en el volumen
de mis venas un diciembre.
Todos los derechos reservados en Safe Creative
Sube la marea con sales de plata,
con diálogo
de horizonte y agua.
Trae ramas de hiedra con olor a tus labios
y me estremece en compresión
como la flor nueva rondando tu boca
que tiernizaba mi alma
como aquella primavera
que poblaste mis ojos con claros cristales.
Lucías tules de blanco,
te enredabas como Blancanieves
en las siete espumas de la marea.
II
Contemplo como entra el incienso
su humo de violetas en tus sienes.
Recuerdo que cantabas entre mis versos y
en tus manos recogías líquidos
de esencia madura.
Tu frente deslizaba llamas
en latidos palpitantes.
Eras la comunión con la marea
entrando lengua de cobres y salmos
al silencio de mi sangre.
Me obsequiaste un ardiente enero
y antes de tu caudal de besos,
ya estabas en el volumen
de mis venas un diciembre.
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