La niña del espejo

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Imara Horvath siempre fue una niña peculiar. Egoísta y engreída, su afán de posesión era insaciable. De carácter propenso a la cólera, solía tener grandes arrebatos de ira por los motivos más triviales. Eso es lo que le pasó un día de octubre que se encontraba con su tía Ildikó en una espaciosa sala de la mansión familiar. Imara era una gran amante de los cuentos; le gustaban sobre todo los de terror, aunque su tía, consciente de su personalidad irascible y de la debilidad de sus nervios, se negaba muchas veces a leérselos. Sin embargo, Imara insistía con tal fuerza y perseverancia, que a su tía le era imposible negarse a sus deseos. Así que ese día de octubre su tía Ildikó fue a la biblioteca a por un libro y le leyó un cuento cuya protagonista era una niña que por su egoísmo era encarcelada en una prisión inescrutable y oscura y de la que nunca consiguió salir. Al terminar la lectura, Imara, comenzó a insultar a su tía y a gritarle que no le había gustado el cuento.
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando. Pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?

<span style="font-family:arial black;"><font size="3"><span style="color:#000000;">[video=youtube;pegP5eCzwyE]http://www.youtube.com/watch?v=pegP5eCzwyE[/video]

Eladio Parreño Elías

15-Febrero-2012



Jejejeje. Como las gasta la justicia perversa. Bueno Eladio siempre pienso al leerte para mis adentros y te digo: ¡NO DES PISTAS! Pues ese espejo tendrá mucho trabajo, jejeje...
Mis despistadas estrellas dejo para ti si no se encienden será por miedo a verse en tu tenebroso espejo...
Contigo estoy venciendo al sueño crónico, jejeje...
Recibe mi abrazo invisible...
Vidal
 
Tenebroso tu relato, la música muy buscada para dar un efecto menos siniestro al relato, creo que fue demasiado castigo para una niña malcriada, ojalá si puedan los padres aprender a enseñar a sus hijos en lugar de dejarlos ser como esta ocurriendo en esta generación. Ahora bien, tu relato como siempre maneja en forma impecable la atraccion de sus letras hacia el lector, no puedes parar de leer hasta llegar a la culminación de tu obra

Un abrazo mi buen amigo, aprovecho de agradecerte cada una de tus visitas a mis letras, te dejo mi admiración

Estrellas y un buen café
 
Querido Amigo Eladio. Mientras te comento, voy escuchando, tu video, es bellisimo,
pero muy triste, Como tu relato, muy bien relatado, como siempre, suerte que no soy,
una niña caprichosa. Siempre tenés el genio, para enganchar al lector. Estrellas
Besos y Abrazos Uruguayos Blanca
 
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Imara Horvath siempre fue una niña peculiar. Egoísta y engreída, su afán de posesión era insaciable. De carácter propenso a la cólera, solía tener grandes arrebatos de ira por los motivos más triviales. Eso es lo que le pasó un día de octubre que se encontraba con su tía Ildikó en una espaciosa sala de la mansión familiar. Imara era una gran amante de los cuentos; le gustaban sobre todo los de terror, aunque su tía, consciente de su personalidad irascible y de la debilidad de sus nervios, se negaba muchas veces a leérselos. Sin embargo, Imara insistía con tal fuerza y perseverancia, que a su tía le era imposible negarse a sus deseos. Así que ese día de octubre su tía Ildikó fue a la biblioteca a por un libro y le leyó un cuento cuya protagonista era una niña que por su egoísmo era encarcelada en una prisión inescrutable y oscura y de la que nunca consiguió salir. Al terminar la lectura, Imara, comenzó a insultar a su tía y a gritarle que no le había gustado el cuento.
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando. Pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?


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Eladio Parreño Elías

15-Febrero-2012




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Imara Horvath siempre fue una niña peculiar. Egoísta y engreída, su afán de posesión era insaciable. De carácter propenso a la cólera, solía tener grandes arrebatos de ira por los motivos más triviales. Eso es lo que le pasó un día de octubre que se encontraba con su tía Ildikó en una espaciosa sala de la mansión familiar. Imara era una gran amante de los cuentos; le gustaban sobre todo los de terror, aunque su tía, consciente de su personalidad irascible y de la debilidad de sus nervios, se negaba muchas veces a leérselos. Sin embargo, Imara insistía con tal fuerza y perseverancia, que a su tía le era imposible negarse a sus deseos. Así que ese día de octubre su tía Ildikó fue a la biblioteca a por un libro y le leyó un cuento cuya protagonista era una niña que por su egoísmo era encarcelada en una prisión inescrutable y oscura y de la que nunca consiguió salir. Al terminar la lectura, Imara, comenzó a insultar a su tía y a gritarle que no le había gustado el cuento.
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando. Pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?

<span style="font-family:arial black;"><font size="3"><span style="color:#000000;">[video=youtube;pegP5eCzwyE]http://www.youtube.com/watch?v=pegP5eCzwyE[/video]

Eladio Parreño Elías

15-Febrero-2012


Hooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!! mi querido dulci, siempre apasionantes letras, pasear por tus líneas es como ir al cine, debieras pensar en ser guionista serias millonario y lo digo muy enserio...
cariños y estrellas todas, un abrazote , pincoya
 
Hay no sé si más miedo me dio el relato o la imagen que pusiste. Siempre en la cuerda del otro lado (tenebroso). Lo que cae en el mal, en el mal se queda. Se me ha escarapelado el cuerpo de leerlo.
Saludos dulcinista. Estrellas y si se puede reputación.
 
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Imara Horvath siempre fue una niña peculiar. Egoísta y engreída, su afán de posesión era insaciable. De carácter propenso a la cólera, solía tener grandes arrebatos de ira por los motivos más triviales. Eso es lo que le pasó un día de octubre que se encontraba con su tía Ildikó en una espaciosa sala de la mansión familiar. Imara era una gran amante de los cuentos; le gustaban sobre todo los de terror, aunque su tía, consciente de su personalidad irascible y de la debilidad de sus nervios, se negaba muchas veces a leérselos. Sin embargo, Imara insistía con tal fuerza y perseverancia, que a su tía le era imposible negarse a sus deseos. Así que ese día de octubre su tía Ildikó fue a la biblioteca a por un libro y le leyó un cuento cuya protagonista era una niña que por su egoísmo era encarcelada en una prisión inescrutable y oscura y de la que nunca consiguió salir. Al terminar la lectura, Imara, comenzó a insultar a su tía y a gritarle que no le había gustado el cuento.
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando. Pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?

<span style="font-family:arial black;"><font size="3"><span style="color:#000000;">[video=youtube;pegP5eCzwyE]http://www.youtube.com/watch?v=pegP5eCzwyE[/video]

Eladio Parreño Elías

15-Febrero-2012



:O Con razón yo escuchaba algo extraño cada vez que me iba a peinar! susto! ahora me cortaré todo el pelo para no tener que usarlo! JAJAJ
Excelente este micro. De Lujo. Me encantó.
Un abrazo y mil estrellas te dejo
Trina
 
Que entretenidos trabajos, me encanta esto del terror, el misterio, ademas, que tu narrativa, es fascinante, caigo fácilmente a absortar cada palabras, que unidas, forman una historia escalofriante, y leerlo, a estas horas, es un verdadero juego de sugestiones... Gracias por la experiencia, Migo y gran hombre Dulcinista, estrellas vastas para ti.
 
VAYA¡¡¡... un escrito entretenido, y como escrito es mejor que se quede así, no se si lo que le paso a la niña fue una lección, ya que no se si la niña aprendió a dejar de ser tan egoísta y caprichosa, o tal vez a la larga haría que su odio y rencor se incrementara al quedar atrapada.
La mejor lección para curar los males , ES EL AMOR, no hay nada ni nadie que se le resista, las personas cambian si se les da amor, talves lo que la tia debió hacer fue darle una lección donde el amor le gane a todos los males.

Tu historia me ha entretenido, y es muy buena como lo has escrito, yo no le cambiaria nada. porque al fin y al cabo la historia se da de esa manera.
Muy buena creatividad.
 
a eso lo llamo yo un castigo duro,jajajaja...,me encantó,muy peculiar y amena prosa.
saludos compañero.
 
Un relato muy bueno!! y una lección muy buena!! cuidado con la tia!! jejee.
Me ha encantado!!
Esos espejos clásicos de miedo!! te mando estrellas por si acaso, para que no te engullan esos espejo, te las mereces!!
Saludos y un fuerte abrazo
 
de pronto sentí escalofríos por mi espalda, pero entiendo la secuencia de su relato, Gracias por compartirlo
 
Es una buena historia pero que trae consigo una cierta censura a la crítica. Si un cuento es poco creíble, el decirlo no debe traer consecuencias de tipo fatal(como en el cuento) o conspiraciones de silencio(como en otros sitios). La sinceridad en la crítica(acertada o no) jamás se debe pagar con enfados. Entonces, la protagonista de tu cuento sería algo así como la patrona de quienes se molestan cuando alguien les dice que algo de su autoría no le ha parecido bien.
Los halagos continuos idiotizan... a los propensos a caer en este estado. Porque solo los idiotas se creen en serio que cuanto escriben es de 10.
La narración, repito, es buena:)
 
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Imara Horvath siempre fue una niña peculiar; egoísta y engreída, su afán de posesión era insaciable. De carácter propenso a la cólera, solía tener grandes arrebatos de ira por los motivos más triviales. Eso es lo que le pasó un día de octubre que se encontraba con su tía Ildikó en una espaciosa sala de la mansión familiar. Imara era una gran amante de los cuentos; le gustaban sobre todo los de terror, aunque su tía, consciente de su personalidad irascible y de la debilidad de sus nervios, se negaba muchas veces a leérselos. Sin embargo, Imara insistía con tal fuerza y perseverancia, que a su tía le era imposible negarse a sus deseos, así que ese día de octubre su tía Ildikó fue a la biblioteca a por un libro y le leyó un cuento cuya protagonista era una niña que por su egoísmo era encarcelada en una prisión inescrutable y oscura y de la que nunca consiguió salir. Al terminar la lectura, Imara comenzó a insultar a su tía y a gritarle que no le había gustado el cuento.
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse también invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando; pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?

<span style="font-family:arial black;"><font size="3"><span style="color:#000000;">[video=youtube;pegP5eCzwyE]http://www.youtube.com/watch?v=pegP5eCzwyE[/video]

Eladio Parreño Elías

15-Febrero-2012


¡¡Santa madre!!
me das miedo - más bien dicho tu pluma-
¡¡Qué cosas!! el egoísmo y al soberbia se pagan caro
felicitaciones y un abrazo
Ana
 
Estupendo relato amigo, fantÁstico y satÍrico como nos tienes acostumbrados, creo que deberÍamos intentar comprar el espejo para encarcelar a tanto paralÍtico mental de nuestros gobiernos, aunque conociÉndolos bien, creo que a imara le gustarÍa seguir sola que con esos babosos de compañía, jjajjajj, saludos y estrellas, hasta ponto.
 
ayyyyyyyyyyyyyyys que MIEDO..... ELADIO..... CON LO QUE ME GUSTA VERME EN EL ESPEJO.....
DE AHOR EN ADELANTE ME RECORDARE SE ESA DIMINUTA NINA, UUUUUUUUUUUUUUUYYYYYY
siempre me complazco en leerte!!!!!!............. te cuento que el nombre de IMARA, siempre me ha facinado, besitos....
http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-de-amor/401696-besos-y-besos.html
http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-generales/401682-a-mi-trovador-y-poeta-acrostico.html
 
Me encanta,amigo.la soberbia nos aisla.lo reflejas muy muy bien en tu relato,que por cierto,son mis preferidos los de terror,y este ademas es didactico.felicidades con estrellas y un abrazo.
 
Estimado Dulcinista, que relato con tanto suspenso, y con un final magnìfico. Felicitaciones, estrellas, y un càlido abrazo
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Imara Horvath siempre fue una niña peculiar; egoísta y engreída, su afán de posesión era insaciable. De carácter propenso a la cólera, solía tener grandes arrebatos de ira por los motivos más triviales. Eso es lo que le pasó un día de octubre que se encontraba con su tía Ildikó en una espaciosa sala de la mansión familiar. Imara era una gran amante de los cuentos; le gustaban sobre todo los de terror, aunque su tía, consciente de su personalidad irascible y de la debilidad de sus nervios, se negaba muchas veces a leérselos. Sin embargo, Imara insistía con tal fuerza y perseverancia, que a su tía le era imposible negarse a sus deseos, así que ese día de octubre su tía Ildikó fue a la biblioteca a por un libro y le leyó un cuento cuya protagonista era una niña que por su egoísmo era encarcelada en una prisión inescrutable y oscura y de la que nunca consiguió salir. Al terminar la lectura, Imara comenzó a insultar a su tía y a gritarle que no le había gustado el cuento.
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse también invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando; pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?

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Eladio Parreño Elías

15-Febrero-2012
 
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Imara Horvath siempre fue una niña peculiar; egoísta y engreída, su afán de posesión era insaciable. De carácter propenso a la cólera, solía tener grandes arrebatos de ira por los motivos más triviales. Eso es lo que le pasó un día de octubre que se encontraba con su tía Ildikó en una espaciosa sala de la mansión familiar. Imara era una gran amante de los cuentos; le gustaban sobre todo los de terror, aunque su tía, consciente de su personalidad irascible y de la debilidad de sus nervios, se negaba muchas veces a leérselos. Sin embargo, Imara insistía con tal fuerza y perseverancia, que a su tía le era imposible negarse a sus deseos, así que ese día de octubre su tía Ildikó fue a la biblioteca a por un libro y le leyó un cuento cuya protagonista era una niña que por su egoísmo era encarcelada en una prisión inescrutable y oscura y de la que nunca consiguió salir. Al terminar la lectura, Imara comenzó a insultar a su tía y a gritarle que no le había gustado el cuento.
-¿No te ha gustado, querida?- preguntó la tía.
-No, me ha parecido muy flojo y poco creíble- contestó Imara.
-Entonces, quizás esto te parezca más creíble- dijo la tía, desapareciendo al terminar la frase.
-No te creas que solo tú puedes desaparecer- gritó Imara con un brillo de fuego en los ojos al ver que su cuerpo continuaba siendo visible.
Deseó con todas sus fuerzas volverse también invisible, y al no conseguirlo, empezó a romper todo lo que había en la sala. En un acceso de ira le dio un cabezazo a uno de los espejos. Sorprendentemente, el cristal no se rompió, sino que se tragó su cuerpo, y allí continúa, detrás del espejo desde hace más de cien años. Quien ha osado entrar en la espaciosa pieza, dice haber visto reflejado en el cristal el cuerpo diminuto y arrugado de una niña. Y llora, siempre está llorando; pero también se oyen risas en la sala, una mujer ríe con una risa ensordecedora. La misma voz que ríe, pregunta después: ¿Te gusta más este cuento, querida?

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Eladio Parreño Elías

15-Febrero-2012


Eladio es fabuloso el relato,de lujo y de colección ,junto con los otros que has realizado,sin duda alguna en mi humilde opinión ,tienes un don para escribir este tipo de historias,te quedan muy buenas atrapa su lectura,es un gusto siempre disfrutar leyendo tus relatos,un beso Sandra
 
espectacularmente escalofriante.
debastador la maldad que es inocencia...y la inocencia que es maldad.

De todos lo que te he leido, este es preferido hasta el momento.

solo me resta darte las gracias, poeta.

Olvide, la muscia...es una joya.

Te daria reputación pero no me dejan...
 
Última edición:
Eres un gran prosista, dulcinista.
Muy buen dominio de la estructura del relato, con un estilo depurado y verosímil.
La soberbia, presa en un espejo mientras la venganza ríe.
Trabajas muy bien todos los matices de la miseria humana.
Un placer leerte siempre!
Abrazos.
 
Estupendo relato, en donde se muestra el castigo a la vanidad y deja una profunda reflexión. Podríamos preguntarnos si muchas veces no corremos el riesgo de quedar atrapados en el espejo...¡nadie está libre de alguna pequeña vanidad sutilmente enmascarada!. Ha sido un placer leerte, gracias por la invitación a compartir.
Hoy he publicado mi primer Poema en el Portal. Se llama ALGUNOS DESENCANTOS.
Muchos éxitos!
 


Historia que deja un pensamiento y una reflexión
sobre el comportamiento humano.

Gracias por la invitación,
ha sido un placer
leer interesante narración.

Espejos.jpg
 

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