frank c.
Poeta adicto al portal
Hueles a seducción, hueles a labios vivos
palpitantes de pasión, a rojos labios cautivos
hueles a noche loca de un abril, palpitante, solitaria,
donde vivir es bello, bello y terso como tu piel de dalia.
Eres música de viento, eres elementó liquido y divino
eres carne de una diosa despierta, del pájaro su trino.
Géstame en tu corazón como se gesta el pensamiento.
E invéntame de barro y luz, de llama y de tu aliento.
Habítame en la sangre, en mi alma solitaria y peregrina
como la música de un tambor, como mantra matutina,
como un eco que suena mil veces y a veces es eterno.
Vibra en el sonido de mi voz con tu lenguaje tierno.
Vive libre en el santuario de mariposas en mi pecho
que yo sigiloso y silente estaré, de tus pies al acecho.
O disfrázate de viento, o de nube, o de mi pensamiento.
Y hazme volar sobre tus brazos eternizando el tiempo.
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