Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
ANTES
Antes de dejar izada la esperanza
como un milagro redondo,
de sacudir en las sandalias la ignorancia
de no entender tanto barullo y consigna,
la materia asilando el destino de la carne,
enrolando la duda al misterio de otro día
que ya fue candor, vino,
esa leve cometa que despobló la madrugada
de sus antorchas inclementes;
antes de estacionar el pensamiento en la retórica,
de soplar la flama que agita el colirio
y afianzar entre dunas el aliento,
su pomo de chicle incorruptible
seré la osadía, el fulcro probable,
la certeza sin riesgos,
esa arenga que ha de proclamar victorioso
el guardián vidente de las sombras.
Antes de dejar izada la esperanza
como un milagro redondo,
de sacudir en las sandalias la ignorancia
de no entender tanto barullo y consigna,
la materia asilando el destino de la carne,
enrolando la duda al misterio de otro día
que ya fue candor, vino,
esa leve cometa que despobló la madrugada
de sus antorchas inclementes;
antes de estacionar el pensamiento en la retórica,
de soplar la flama que agita el colirio
y afianzar entre dunas el aliento,
su pomo de chicle incorruptible
seré la osadía, el fulcro probable,
la certeza sin riesgos,
esa arenga que ha de proclamar victorioso
el guardián vidente de las sombras.
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