Ladrona
En el pasar de los días,
así, como las hojas se desprenden
de las ramas, una mujer,
robó mi corazón.
Y como el fruto
de un nuevo renuevo
un nuevo amor
se anidó dentro de mi.
No tengo días,
no hay noches,
es todo desvelo,
pienso en ti
y no tengo consuelo.
Eres la paloma
que de su nido voló
dejando sus críos en espera,
dependiendo de su regreso.
Añoranza de un mártir,
que despatriado fue,
por amor a su patria.
Mi corazón esperas por ti
cada momento,
cada minuto se aflige,
porque no sabe vivir sin ti.
¡Tú, si, tú, bella de mi vida,
tú eres esa mujer!
La que has robado mi corazón.
Y mientras te ausentas
mi alma se aflige
y en llantos me dejas
esperando tu regreso.
Tú, amada mía,
que mis locuras
y pasiones sabes saciar,
mi cuna, mi tormento.
Tú, que en cada suspiro
me dejas el alma rendida.
Amada, eres tú,
que al unir tus labios a los míos,
provocas una dulce sensación
de vivir una nueva vida,
de elevarme hasta el cielo del amor.
Bella, llena de encantos,
cuando en tus pechos
me he desplomado,
como algodón acariciándoles
disfruto en fuego
y en suave roce despiertas una furia
y ese mundo de fuego y ternura.
Me refugio en tu cuerpo,
vivo cuando hacemos el amor.
Eres mi paloma, el ave
que trae alimento a mi corazón,
Llama ardiente del vivir,
sentimientos que me unen más y más,
¿Por qué llegaste a mi?
¿Por qué te adueñaste de mi?
Nunca debí tenerte,
nunca mi amor entregarte.
Ahora solo he conocido el sufrir,
pues, sin ti amada yo no quiero vivir
ven, por favor ven,
devuélveme el corazón,
tú lo tienes, acércate,
quiero vivir para siempre a tu lado.
José Antonio Franco Alejandro
J©sean ©12746120906
En el pasar de los días,
así, como las hojas se desprenden
de las ramas, una mujer,
robó mi corazón.
Y como el fruto
de un nuevo renuevo
un nuevo amor
se anidó dentro de mi.
No tengo días,
no hay noches,
es todo desvelo,
pienso en ti
y no tengo consuelo.
Eres la paloma
que de su nido voló
dejando sus críos en espera,
dependiendo de su regreso.
Añoranza de un mártir,
que despatriado fue,
por amor a su patria.
Mi corazón esperas por ti
cada momento,
cada minuto se aflige,
porque no sabe vivir sin ti.
¡Tú, si, tú, bella de mi vida,
tú eres esa mujer!
La que has robado mi corazón.
Y mientras te ausentas
mi alma se aflige
y en llantos me dejas
esperando tu regreso.
Tú, amada mía,
que mis locuras
y pasiones sabes saciar,
mi cuna, mi tormento.
Tú, que en cada suspiro
me dejas el alma rendida.
Amada, eres tú,
que al unir tus labios a los míos,
provocas una dulce sensación
de vivir una nueva vida,
de elevarme hasta el cielo del amor.
Bella, llena de encantos,
cuando en tus pechos
me he desplomado,
como algodón acariciándoles
disfruto en fuego
y en suave roce despiertas una furia
y ese mundo de fuego y ternura.
Me refugio en tu cuerpo,
vivo cuando hacemos el amor.
Eres mi paloma, el ave
que trae alimento a mi corazón,
Llama ardiente del vivir,
sentimientos que me unen más y más,
¿Por qué llegaste a mi?
¿Por qué te adueñaste de mi?
Nunca debí tenerte,
nunca mi amor entregarte.
Ahora solo he conocido el sufrir,
pues, sin ti amada yo no quiero vivir
ven, por favor ven,
devuélveme el corazón,
tú lo tienes, acércate,
quiero vivir para siempre a tu lado.
José Antonio Franco Alejandro
J©sean ©12746120906