ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se reunieron los poetas de lo triste
al abrigo de las constelaciones,
de la luna y de algún otro castigo
esa noche impuntual del calendario.
Se recitaron los afectos lastimados,
se sangraron unos versos por heridas
proferidas en sensibilidades frágiles
por contingencias no siempre destacables,
y se escucharon los unos a los otros
sus ausencias y despechos de la vida.
El hechizo convocante deshicieron
cuando ya se iba anunciando la mañana
portadora de tormentos consabidos
para seres vulnerables a las cosas
Se despidieron sin promesas
ni futuros ciertos ni horizontes
y volvieron resignadamente dispersados
a sus lentas muertes cotidianas.
al abrigo de las constelaciones,
de la luna y de algún otro castigo
esa noche impuntual del calendario.
Se recitaron los afectos lastimados,
se sangraron unos versos por heridas
proferidas en sensibilidades frágiles
por contingencias no siempre destacables,
y se escucharon los unos a los otros
sus ausencias y despechos de la vida.
El hechizo convocante deshicieron
cuando ya se iba anunciando la mañana
portadora de tormentos consabidos
para seres vulnerables a las cosas
Se despidieron sin promesas
ni futuros ciertos ni horizontes
y volvieron resignadamente dispersados
a sus lentas muertes cotidianas.
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