alecalo
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Perturbas mis noches con tu insolencia, te inmiscuyes en mis sueños con total desenfado, tomas mi cuerpo, eres tan fuerte que lo haces hasta con sólo imaginarte.
La pasión de tus besos se derrama sobre mí como el cause de un río bravo, me recorres de punta a punta, tu aliento arrasa como la furia de un tornado, tu respiración agitada imita en mis oídos el sonido de la espuma enbravesida de los mares y en la oscuridad que crean mis ojos al apagarse mi mirada puedo sentir como se encienden mis deseos queriendo ser calmados por la humedad lujuriosa de tu boca.
Tus expresiones que no olvido, dibujan en mí las sensaciones que quiero volver a tener, pasiones que alcanzo sólo con ver tus pupilas y la dilatación de las mismas, me exponen al desenfreno de exigirte que te fundas en mi cuerpo con la tierna y dulce fuerza de tus instintos.
El recorrido que ejercen tus manos por la ruta de mi sensibilidad, deja huellas de colores como el arco iris después de cada majestuosa tormenta.
El amor que me entregas se asemeja a la más hermosa constelación, tan increíbles como los ocasos que se posan sobre las calmas aguas de algún océano.
Ese tornado de besos que me entregas en el mismo instante en el que tu vientre se entumece y erupciona como un gran volcán, derramando su lava hirviendo quemándome de satisfacción.
Estremecida hasta mis entrañas, nos encontramos juntos hurgando en nuestras minas de oro los placeres más exquisitos y sublimes cuando de esta manera nos posemos sobre escenarios de seda, haciendo el amor.
Perturbas mis noches con tu insolencia, te inmiscuyes en mis sueños con total desenfado, tomas mi cuerpo, eres tan fuerte que lo haces hasta con sólo imaginarte.
La pasión de tus besos se derrama sobre mí como el cause de un río bravo, me recorres de punta a punta, tu aliento arrasa como la furia de un tornado, tu respiración agitada imita en mis oídos el sonido de la espuma enbravesida de los mares y en la oscuridad que crean mis ojos al apagarse mi mirada puedo sentir como se encienden mis deseos queriendo ser calmados por la humedad lujuriosa de tu boca.
Tus expresiones que no olvido, dibujan en mí las sensaciones que quiero volver a tener, pasiones que alcanzo sólo con ver tus pupilas y la dilatación de las mismas, me exponen al desenfreno de exigirte que te fundas en mi cuerpo con la tierna y dulce fuerza de tus instintos.
El recorrido que ejercen tus manos por la ruta de mi sensibilidad, deja huellas de colores como el arco iris después de cada majestuosa tormenta.
El amor que me entregas se asemeja a la más hermosa constelación, tan increíbles como los ocasos que se posan sobre las calmas aguas de algún océano.
Ese tornado de besos que me entregas en el mismo instante en el que tu vientre se entumece y erupciona como un gran volcán, derramando su lava hirviendo quemándome de satisfacción.
Estremecida hasta mis entrañas, nos encontramos juntos hurgando en nuestras minas de oro los placeres más exquisitos y sublimes cuando de esta manera nos posemos sobre escenarios de seda, haciendo el amor.
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