Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Deambulo desde nuestra alcoba hasta la estancia,
acompañado de soledad, mí amiga terca,
inmenso se hace el espacio en la que fue tu casa
intento descifrar, el motivo de tu ausencia.
Cada rincón tiene el aroma de tu fragancia
y aún en el guardarropa está tu vestimenta
cuánto abandono, en esta que fue tu morada,
de paso en paso el pavimento se hace grieta.
Me inclino en el sillón de esta desmedida sala
siento que mi tranquilidad, se ha ido tras tu huella,
la felicidad se encuentra en la pared colgada
esperando quizás, por si algún día regresas.
Tomo un libro, me dispongo a devorar sus letras
opto tu preferido, aquel de bellos poemas,
cae tu fotografía, el viento de mí la aleja,
cuánto dolor ver tu imagen, en palabras muertas.
Muere tu amor en complicidad de la tristeza
y las medidas de la casa se hacen eternas,
a la nostalgia la encuentro muy sentada
riendo victoriosa, por tu improvisada ausencia.
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