Se pueden hilar palabras en epitetos
y construir un castillo de versos.
Compararte con la suave luz de la Luna
que plateada acaricia la noche
para hacer en aguas de ónice...
diamante
como los brillos de tu cabello.
Sentir la tersura de las flores
para saber el tacto de tu piel
... y aspirar la fragancia de tu ser.
Imaginarte rodeada de cristal
¡Y mármol!
en paredes engarzadas de gemas
con la medida que del gusto
se hace lo exquisito.
Y no poder apreciarlo...
deslumbrado por tu presencia.
¡Claro que se puede!
Pero mudo estoy,
sin palabras...
despojado de verbo y adjetivo
y aquí resto...
sin saber si es un instante
o el infinito de tu mirada.
y construir un castillo de versos.
Compararte con la suave luz de la Luna
que plateada acaricia la noche
para hacer en aguas de ónice...
diamante
como los brillos de tu cabello.
Sentir la tersura de las flores
para saber el tacto de tu piel
... y aspirar la fragancia de tu ser.
Imaginarte rodeada de cristal
¡Y mármol!
en paredes engarzadas de gemas
con la medida que del gusto
se hace lo exquisito.
Y no poder apreciarlo...
deslumbrado por tu presencia.
¡Claro que se puede!
Pero mudo estoy,
sin palabras...
despojado de verbo y adjetivo
y aquí resto...
sin saber si es un instante
o el infinito de tu mirada.
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