El inviero ha pasado, primavera es ahora.
Primorosa medida, con rigor meditada,
largamente argüida, de sentido preñada,
-y obligado su acato- ¡Todos a cambiar de hora!
El dinero que ahorra la salud nos devora.
La mañana se atrasa por el cambio afectada,
en la cama amaneces con la noche cerrada,
con legañas te duchas y vas siempre a deshora.
Te acostumbras muy pronto, pero pasan los meses
y de nuevo relojes otra vez a moverse
al horario de invierno que teníamos antes.
La cabeza funciona cual si orujo bebieses
y tu vida comienza, con peligro, a torcerse
al tratar de adaptarse a estos tiempos cambiantes.
xxx
Churrete