Katia N. Barillas
Radio Cultural-Literario*Escritor*Poeta*Declamador
Mañanita de San Juan,
mañanita de primor,
cuando damas y galanes
van a oír misa mayor.
Va allá la que es mi señora,
entre todas la mejor;
viste falda sobre falda,
mantilla de tornasol,
camisa con oro y perlas
bordada en cada faldón.
En su boca, que es muy linda,
lleva un poco de dulzor;
en su cara, que es tan blanca,
un poquito de arrebol,
y en sus ojazos celestes
dos líneas como carbón;
así entraba por la iglesia
relumbrando como el sol.
Las damas mueren de envidia,
y los galanes de amor.
El que cantaba en el coro,
en el credo se perdió;
el abad que canta misa,
ha cambiado la canción;
monguillos que le ayudan,
no aciertan responder no,
por decir amén, amén,
decían amor, amor.
mañanita de primor,
cuando damas y galanes
van a oír misa mayor.
Va allá la que es mi señora,
entre todas la mejor;
viste falda sobre falda,
mantilla de tornasol,
camisa con oro y perlas
bordada en cada faldón.
En su boca, que es muy linda,
lleva un poco de dulzor;
en su cara, que es tan blanca,
un poquito de arrebol,
y en sus ojazos celestes
dos líneas como carbón;
así entraba por la iglesia
relumbrando como el sol.
Las damas mueren de envidia,
y los galanes de amor.
El que cantaba en el coro,
en el credo se perdió;
el abad que canta misa,
ha cambiado la canción;
monguillos que le ayudan,
no aciertan responder no,
por decir amén, amén,
decían amor, amor.