Aleja ya mi pérfida locura,
que lleva hedor de pútrido tormento,
cargada está de lívido lamento,
y es infección de vírica tortura.
Aparta ya con mágica dulzura
mi sumisión al trágico momento,
cuando robó, de raudo movimiento,
toda razón y plácida cordura.
Tu corazón, que es cálido y valiente,
latiendo olor de pálpitos vestido,
liberará mi cáustico futuro.
Y este dolor, tan ácido e hiriente,
con un clamor y un gélido gemido,
se impregnará de súbito amor puro.
xxx
Churrete
::