Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando me digas adiós
con la mano alzada
y la sonrisa leve,
sabré que te habrás ido de mi vida.
Cuando me digas adios,
sin una lágrima,
tu melena recogida bajo el pañuelo,
sabré que te he perdido.
Por que son muchos los gestos,
son escasos los besos,
y el tiempo te pasa en sueños
de soñar despierta.
Por que hay otra luz en tus ojos,
luz de amanecida,
que ha dejado apagarse
la penumbra de nuestros anocheceres.
Y abriré los brazos
y soltaré amarras.
En mi pobre barca,
navegando hacia la nada.
con la mano alzada
y la sonrisa leve,
sabré que te habrás ido de mi vida.
Cuando me digas adios,
sin una lágrima,
tu melena recogida bajo el pañuelo,
sabré que te he perdido.
Por que son muchos los gestos,
son escasos los besos,
y el tiempo te pasa en sueños
de soñar despierta.
Por que hay otra luz en tus ojos,
luz de amanecida,
que ha dejado apagarse
la penumbra de nuestros anocheceres.
Y abriré los brazos
y soltaré amarras.
En mi pobre barca,
navegando hacia la nada.