scarlata
Poeta veterano en el portal.
Tarde de regreso
sin nada a lo que volver,
una espera vacía de nombres.
Ningún instante que inaugurar
en el gesto de mí que se hizo grande,
a fuerza de esperar noches
sin noches.
Y, en este espacio,
un hueco vacío que niega
posibilidades de regreso.
Antiguos anhelos que hacen
de los reflejos
espacios en los que vivir.
Llegué tarde al destierro de tus huesos.
Siempre llego tarde. Merodeadora
de esquinas apagadas. Tránsfuga
de un deshielo que amanece seco.
Humedades que se desvanecen
bautizando un mundo sin ti.
Pronuncio las sílabas imposibles
de la oscuridad
y el consuelo abraza un instante
que dura lo que dura el tiempo.
Momento de gloria
antes de abanicarme sobre mi propio
espejo y decidir, lenta,
que la noche está, de nuevo,
vacía de pasos certeros.
sin nada a lo que volver,
una espera vacía de nombres.
Ningún instante que inaugurar
en el gesto de mí que se hizo grande,
a fuerza de esperar noches
sin noches.
Y, en este espacio,
un hueco vacío que niega
posibilidades de regreso.
Antiguos anhelos que hacen
de los reflejos
espacios en los que vivir.
Llegué tarde al destierro de tus huesos.
Siempre llego tarde. Merodeadora
de esquinas apagadas. Tránsfuga
de un deshielo que amanece seco.
Humedades que se desvanecen
bautizando un mundo sin ti.
Pronuncio las sílabas imposibles
de la oscuridad
y el consuelo abraza un instante
que dura lo que dura el tiempo.
Momento de gloria
antes de abanicarme sobre mi propio
espejo y decidir, lenta,
que la noche está, de nuevo,
vacía de pasos certeros.