Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esperaba en la sala del hospital, sus manos inquietas, liaban y desliaban un trozo de papel, se abrió la puerta y su nombre sonó como un campanazo en sus oídos, sabía que allí se quedaría una parte de ella, quería pasar de puntillas por aquel trance, pero tendría que poner los pies en el suelo con fuerza y pisar firme, era su primera sesión, pronto un pañuelo cubriría su cabeza remplazando su hermosa melena.
Sonrío esperando encontrar la fuerza en su sonrisa, pero sabía que la quimió no perdonaba a nadie y un pañuelo sería el atuendo que la acompañaría por un largo tiempo y sería otra mujer más de pañuelo.