Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi herida, cepilla madera, enternece virutas,
mi habitación, pinta soledades, en tenebrismo.
Se amalgama el blanco sobre el rojo, pero no hay color
gañan las paredes y danzan los aullidos, en claroscuro
me pierdo entre sauces parodiando sus ramas.
Quiebro espejos y uno pedazos de fotos,
bullen las ansias y cabalgo montañas de miedo,
moldeo cántaros de barro que jamás serán agua, si olvido.
Vuelvo como vuelven las aguas, entre cauces de roca,
trayendo hielo y frio,
Armo mi maleta al revés, no hay nada que llevar,
solo hastío,
viajo estático reptando sobre rayados recuerdos,
y vuelvo…a ser lo que he olvidado sobre el abismo.
Miro paisajes en la pared,
mientras mi sombra escapa de mí.
busco semillas para abrir mi puerta… las llaves perdí.
Doblego el hierro de mis huellas y las vuelvo hacia ti,
desandando los días… soy albacea de mis zapatos.
Un rompecabezas con estrés, delator de culpas
sin alegación,
un horno dentro de un iglú, en una salina de azúcar.
Un anzuelo para escapar de aquí mil veces,
aldeano en la aripuca del tiempo,
que se acostumbró a morir…
mi habitación, pinta soledades, en tenebrismo.
Se amalgama el blanco sobre el rojo, pero no hay color
gañan las paredes y danzan los aullidos, en claroscuro
me pierdo entre sauces parodiando sus ramas.
Quiebro espejos y uno pedazos de fotos,
bullen las ansias y cabalgo montañas de miedo,
moldeo cántaros de barro que jamás serán agua, si olvido.
Vuelvo como vuelven las aguas, entre cauces de roca,
trayendo hielo y frio,
Armo mi maleta al revés, no hay nada que llevar,
solo hastío,
viajo estático reptando sobre rayados recuerdos,
y vuelvo…a ser lo que he olvidado sobre el abismo.
Miro paisajes en la pared,
mientras mi sombra escapa de mí.
busco semillas para abrir mi puerta… las llaves perdí.
Doblego el hierro de mis huellas y las vuelvo hacia ti,
desandando los días… soy albacea de mis zapatos.
Un rompecabezas con estrés, delator de culpas
sin alegación,
un horno dentro de un iglú, en una salina de azúcar.
Un anzuelo para escapar de aquí mil veces,
aldeano en la aripuca del tiempo,
que se acostumbró a morir…
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