yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
De oro y naranja los reflejos;
apenas sonreír,
las golondrinas apresuradas
van de su mano por Valparaíso
El paso lento,
el gesto preciso,
precioso
y la palabra exacta
transformándose en poema.
Acude al llamado de las hojas,
muertas, crujientes y constantes
con puntualidad de reloj
y hace oleos con palabras seductoras,
seducidas,
despertador
elocuente que pone en marcha el corazón.
Myrina en un cuadro de Connie Tom
traspone los límites de la luz,
sus ojos son persianas que miran
y transmiten otra realidad;
dorados suspiros a lomo de la luz que se muere
en las avenidas,
donde sus pasos hechizan las candelas
que se beben el otoño.
apenas sonreír,
las golondrinas apresuradas
van de su mano por Valparaíso
El paso lento,
el gesto preciso,
precioso
y la palabra exacta
transformándose en poema.
Acude al llamado de las hojas,
muertas, crujientes y constantes
con puntualidad de reloj
y hace oleos con palabras seductoras,
seducidas,
despertador
elocuente que pone en marcha el corazón.
Myrina en un cuadro de Connie Tom
traspone los límites de la luz,
sus ojos son persianas que miran
y transmiten otra realidad;
dorados suspiros a lomo de la luz que se muere
en las avenidas,
donde sus pasos hechizan las candelas
que se beben el otoño.
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