Inferno du Doleur
Poeta adicto al portal
Saludos amigos poetas, bienvenidos sean los nuevos, y un gran abrazo para todos los que llevan mucho tiempo. Dejé de escribir por un largo tiempo, pero he vuelto. Posiblemente he perdido práctica y estilo, les prometo poetas que lo iré recuperando. Por ahora, les publico mis humildes letras...
Un amor extraño
una vez surgió.
Lo más bello de este mundo,
que en la vida de dos jóvenes se presentó.
Muy diferentes los dos,
igual el destino los unió.
Momentos grandiosos llenos de amor,
incluso locuras, esas que los sentimientos tan intensos provocan hacer.
Pero no duraría para siempre,
no por falta de amor, tampoco por engaño o alguna tentación.
Simplemente tenerlo todo no era una razón
para seguir adelante y vivir cada nuevo día.
Hundida estaba en su depresión,
su falta de espíritu y ganas de vivir.
Recordando el dolor de cada nuevo día,
ese que ha callado por mucho tiempo.
No sólo él sufre, ella también lo hace.
Promesas rotas, varias decepciones...
Ella sufre, porque por su culpa él también.
Ella sufre, porque sabe que no puede estar a su lado.
Ella sufre, porque le han ofrecido amor y ella le ha dado la espalda.
Ella sufre, porque sabe que le hace daño...
Desde muy lejos ella espera su sonrisa,
la próxima vez que otra bese los labios
de aquel hombre que la trató como la única mujer del planeta.
El cual le llevó rosas a su casa,
quién recordaba cada mínimo detalle acerca de ella,
el que fue por ella cuando estaba devastada.
Ese hombre, el cual le devolvió la sensación que se tiene al soñar.
"No importa con quién sea,
siempre y cuando te ame como yo lo hago,
siempre estaré contigo, aunque ya no me puedas ver.
Estaré para apoyarte,
y desde el otro lado no dejaré de amarte.
Cuando me olvides, me marcharé de tu lado
porque otra habrá tomado tu corazón,
y yo, estaré feliz de verte amar de nuevo,
de ver tu sonrisa y tus ojos llenos de ternura.
Ya no se encontrarán con los míos,
y tus labios serán de otra.
Pero lo único que deseo es que seas feliz,
porque... yo no puedo hacerlo..."
Dedicado a A. Castro