Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me encapriché de tus lunares;
constelaciones en tu espalda.
De las hebras sedosas de tu pelo
que anudaba entre mis dedos.
Del antojo de tus silencios.
Me prendí de tus ojos verdes,
vastas praderas húmedas de rocío
donde sembrar mis simientes.
Del salitre de tu piel trigueña;
dulce almíbar en mi boca.
Me embebí de tus suspiros
en el despertar de las mañanas.
De los finales y principios.
Del antes y el después
de aniquilarnos las pasiones.
Me sedujeron las líneas de tus manos
donde quise aunar nuestros destinos.
El arrullo de tu voz en mis oídos
era la música que en otras vidas;
yo jamás había vivido.
No sé.
Tal vez;
me enamoré-….
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