Ya no quedan más paradas.
Es mi destino. El habitáculo
alberga hombres mudos que
al unisono me susurran
sus historias, en forma de silbido.
¡Adiós! Y se pierden en la oscuridad,
esperando su lugar, esperando el siseo
que les diga:¡Hasta mañana, nº2571!
esperando a que cese la moneda
y se decante entre cara o cruz.
Carlos Reinhards
Es mi destino. El habitáculo
alberga hombres mudos que
al unisono me susurran
sus historias, en forma de silbido.
¡Adiós! Y se pierden en la oscuridad,
esperando su lugar, esperando el siseo
que les diga:¡Hasta mañana, nº2571!
esperando a que cese la moneda
y se decante entre cara o cruz.
Carlos Reinhards