ludmila
Poeta veterano en el portal
En el inicio de la austeridad de mis principios
una fortaleza de luciérnagas me ampara.
Las luces de mi alerta preservaban mis sentidos.
Tu beatitud de poeta encaramado en el silencio
hundió todas las murallas,
devastó la impotencia de mis inquisiciones
y abrió la puerta del encanto.
Anegado hoy el subterfugio de mis remos
navego en el levitar de mis emblemas
ambrosía del carnaval de mis pasiones,
donde las lupas dimensionan los espejos
acuartelados en quiméricas ventanas
como un exabrupto al infinito.
Exagerando el sentir de las entrañas
vuelo en una indómita osadía
porque absorta me hipnotizan los mandalas
y sucumbo como atenea sentenciada
a morir en los andamios de mis frutos.
una fortaleza de luciérnagas me ampara.
Las luces de mi alerta preservaban mis sentidos.
Tu beatitud de poeta encaramado en el silencio
hundió todas las murallas,
devastó la impotencia de mis inquisiciones
y abrió la puerta del encanto.
Anegado hoy el subterfugio de mis remos
navego en el levitar de mis emblemas
ambrosía del carnaval de mis pasiones,
donde las lupas dimensionan los espejos
acuartelados en quiméricas ventanas
como un exabrupto al infinito.
Exagerando el sentir de las entrañas
vuelo en una indómita osadía
porque absorta me hipnotizan los mandalas
y sucumbo como atenea sentenciada
a morir en los andamios de mis frutos.