Miguel Lares
Poeta recién llegado
Su rostro es una huella
Como es que de ti emanan los mejores vapores del vino
si vibra tu pecho en un solo latido,
si el punto; tu rostro arrastra el orbe en pos,
esta arde con ganas de besos con vos.
Te veo y tus ojos son gigantes montes de fama vergel,
que fácil miran y aman con placer,
cada llama de tu cabello renombra las estrellas,
en concierto gloria llena luz,
con grandeza la cual riges tú.
El deseo es una cosa compleja que hay que saber controlar
pero tu carne blanca cariño,
y tus mejillas de sangre armiño,
son de gran fama locura
y consuelo eterno que perdura.
Como es que de ti emanan los mejores vapores del vino
si vibra tu pecho en un solo latido,
si el punto; tu rostro arrastra el orbe en pos,
esta arde con ganas de besos con vos.
Te veo y tus ojos son gigantes montes de fama vergel,
que fácil miran y aman con placer,
cada llama de tu cabello renombra las estrellas,
en concierto gloria llena luz,
con grandeza la cual riges tú.
El deseo es una cosa compleja que hay que saber controlar
pero tu carne blanca cariño,
y tus mejillas de sangre armiño,
son de gran fama locura
y consuelo eterno que perdura.
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