Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Estas, mis mejillas empeñadas,
prendadas por un beso casual,
no pueden contener otra caricia
que no venga de tus labios proferida.
Ni palabras, ni besos, ni ambrosías
se sostienen con firme convicción;
no alcanzan a fijar su intención
ni a tocar el fondo del sentido.
Rematadas en fútil subasta,
cuyo precio no gesta ganancia alguna,
como no sea la de creer que son tuyas
las que recorren mis horas calladas.
JDz.