Mask
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una catarsis, una explosión de amor,
así fue mi corazón
cuando su recuerdo abanicó mi voz.
Diez años de amor
de los más inmaculados,
tatuados y esculpidos
como uno que ara el suelo,
dichosa era la de cabellos dorados,
ojos azules sacados del océano;
Y su boca ¡Si! su boca
era apetitosa como el líbano,
miel fresca hecha de amores,
manantiales de aromas
cuando dulcemente me toca.
Fuego ardiente eran sus caderas,
era tan mujer como su piel,
cálida ternura en sentimientos.
Desapareció de mis sueños
sobre el lagar de un desierto,
dejando su nombre en el firmamento;
No sé de ella hoy
y no quisiera perturbarle su sosiego
¡muchacha indomable!
Tanto quisiera atarme enamorado
hace diez años a un recuerdo.
Diez años de amor
han escrito su vida junto a mi voz,
una voz marcada como fuego al calor
de un te quiero.
(dedicada, como todo lo que escribo, a una mujer imaginaria)
así fue mi corazón
cuando su recuerdo abanicó mi voz.
Diez años de amor
de los más inmaculados,
tatuados y esculpidos
como uno que ara el suelo,
dichosa era la de cabellos dorados,
ojos azules sacados del océano;
Y su boca ¡Si! su boca
era apetitosa como el líbano,
miel fresca hecha de amores,
manantiales de aromas
cuando dulcemente me toca.
Fuego ardiente eran sus caderas,
era tan mujer como su piel,
cálida ternura en sentimientos.
Desapareció de mis sueños
sobre el lagar de un desierto,
dejando su nombre en el firmamento;
No sé de ella hoy
y no quisiera perturbarle su sosiego
¡muchacha indomable!
Tanto quisiera atarme enamorado
hace diez años a un recuerdo.
Diez años de amor
han escrito su vida junto a mi voz,
una voz marcada como fuego al calor
de un te quiero.
(dedicada, como todo lo que escribo, a una mujer imaginaria)
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