Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú amigo, bien comprendes
la genética de mis males
que me obliga a apostar pares
cuando siempre salen nones.
Reconoces mi amarga tristeza
que ebria, rotunda se proyecta
envolviendo así cada letra
como galerna en la tormenta.
Nacen famélicos poemas
macerando en tinta su condena
embriagados de quimérico ensueño
crecen como la mala hierba.
Creí perder la brida del destino
germinando en cal mis huellas
que jalonan este oscuro laberinto
estéril y yerto de primaveras.
Mas, rodando en este atrio
con fanales de anhelo apagados,
fueron a tropezar mis pasos
con el láudano de tus labios.
Tus palabras quiebran los anclajes,
armoniosa sinfonía en mis oídos
y al paladar, tierno guirlache
que dulcifica este castigo.
Porque te siento mi hermano,
ése que nunca había tenido
Poeta, deja que tu verbo innato
me ayude a encontrar el camino.
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