dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Una cabaña de madera
es nuestro nido de amor
donde besarás mi tallo
y yo acariciaré tu flor.
En un árbol un ave
entona su trino;
sobre la mesa licores
y dos copas de vino.
Pasaremos la noche
los dos unidos,
como las aves
en sus nidos.
Afuera el viento
sopla furioso;
siento por tu cuerpo
un deseo lujurioso.
Estás desnuda
como una gata;
sobre tu cuerpo
derramo nata.
Y este dulce gato
de lengua golosa
se deleita jugando
entre tu rosa.
Maúllas cual felino
que estuviese en celo
mientras con tu flor
juega mi dedo.
Mi dedo ardiente
de infinito placer
juega con tu capullo
que quiere arder.
La nata en mi boca
placer divino.
Brillan sobre la mesa
las copas de vino.
Nos entra la luz
por la ventana.
Nosotros ardiendo
sobre la cama.
En la chimenea
el fuego arde
mientras afuera
muere la tarde.
Deliciosa nata
que absorbe mi boca
mientras tú gozas
como una loca.
Ya no eres gata,
ahora amazona
sobre mi grupa
tu boca succiona.
Tus labios absorben
la miel de mi espada
mientras me deleito
en tu piel amada.
Sobre la cama
sábanas de seda roja;
sobre mi dulce boca
tu flor se deshoja.
El licor inunda
mi cuerpo extasiado;
se deleitan tus ojos
en mi tallo excitado.
Te comes mi centro,
yo tu flor devoro;
como locos gritamos
sin ningún decoro.
Galopando estuvimos
la noche entera
mientras la oscuridad
era la dueña afuera.
Nos halla el sol
los cuerpos unidos
de nuevo piel con piel
como aves en sus nidos.
La pasión por tu cuerpo
no me abandona;
veo fuego y siento
de nuevo tu aroma.
Eladio Parreño Elías
28-Abril-2012
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