Sira
Poeta fiel al portal
El eco de tu nombre
Resulta difícil escribirte
y trovarte como antaño.
Ya no sé cómo decirte
sin caer en la cargante
sensiblería todo lo que
para mí significas; a pesar
de que todo sea igual
y, sin embargo, todo
haya cambiado.
Mis agotadas palabras y
el caudal de mis versos
esquilmados repiten,
incesantes, la misma y
conocida letanía.
Buscando, con porfiada
insistencia, un eco de tu
nombre en la lejanía.
Un rastro de tu olor o
la cadencia de tus pasos;
el sabor de tus besos
al abrigo de mis labios
y el apretado cerco
de tus brazos cobijándome,
amparándome a salvo
de este mundo acerbo
y desalmado.
No te apagues nunca,
mi estrella rutilante,
soñadora y sonriente.
Permanece a mi lado
alumbrando la sucesión
de mis cetrinos días,
otorgándome una razón
para ilusionarme y vivir.
Un ideal mejor
que yo misma al que
acogerme y cantar.
Resulta difícil escribirte
y trovarte como antaño.
Ya no sé cómo decirte
sin caer en la cargante
sensiblería todo lo que
para mí significas; a pesar
de que todo sea igual
y, sin embargo, todo
haya cambiado.
Mis agotadas palabras y
el caudal de mis versos
esquilmados repiten,
incesantes, la misma y
conocida letanía.
Buscando, con porfiada
insistencia, un eco de tu
nombre en la lejanía.
Un rastro de tu olor o
la cadencia de tus pasos;
el sabor de tus besos
al abrigo de mis labios
y el apretado cerco
de tus brazos cobijándome,
amparándome a salvo
de este mundo acerbo
y desalmado.
No te apagues nunca,
mi estrella rutilante,
soñadora y sonriente.
Permanece a mi lado
alumbrando la sucesión
de mis cetrinos días,
otorgándome una razón
para ilusionarme y vivir.
Un ideal mejor
que yo misma al que
acogerme y cantar.
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