Jose Carlos Botto Cayo
Poeta adicto al portal
A Fidel y su glorioso pueblo cubano
Un dios cae
y miles lo ven
preocupados, llenan las plazas
buscando rezos profanos
El dios los ve preocupado
pero nada puede hacer.
Yace en la tierra
pensando en ellos.
La multitud sólo se acerca
y ven sus ojos húmedos
cayendo juto a él
formando una catarata humana.
Él les habla
contándoles historias de coraje
como cuando llego a ellos
tomandolos de las mano
haciéndolos soñar
Ellos sonrien esperanzados
fortaleciendo la fe en su relgión
como fue desde el principio
cuando los dioses pisaron la tierra
Muchos que se alejaron
celebran la caida del dios
como aves negras
que esperan carne muerta
El dios no muere
tan sólo sufre
indefenso en este momento
sufre por amor a su gente
El pide descansar,
dejando sus ojos cerrar,
para recuperar las fuerzas
como un ave fenix lista para despertar.
Y es que los dioses nunca mueren,
sólo se transforman
en partes del corazón
imprescindibles para nuestras vidas
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