XAnnX
Poeta adicto al portal
Pidiendo clemencia por tanto amor,
vuelvo a tus brazos sin un corazón,
para pedirte muy apenada que vuelvas,
con la cabeza gacha, con la muerte a cuestas.
Espera un poco, quiero tu perdón.
Perdóname por amarte tanto,
por acaparar mi mente con tus miradas,
por contarle a mi almohada cuanto extraño tu presencia,
por enseñarle a mis manos que solo quieran tocarte,
por asentar la mirada en esos dulces labios,
por decirle a mi alma que finja no estar a tu lado,
por indicarle a la sangre que aún corra por mis venas,
aunque ya no tenga vida, aunque ande como alma en pena.
Vuelve, solo quiero tenerte,
sin importar el amor,
sin importar el dolor ni las lagrimas,
ni los besos ni las caricias.
Con tan solo tenerte a mi lado vuelvo a la vida,
comienza mi cerebro a funcionar de nuevo,
regresa el color de las flores,
el aroma del invierno no es perpetuo
y las lágrimas paran de caer.
No importa si traes a alguien más,
sólo vuelve porque siento
que poco a poco pierdo el sentido de la vida,
el calor del sol se acaba y solo me queda
una vida vacía, llena de desdicha,
que a pesar de ser placentera,
no me deja tenerte a mi lado.
Nublada entre tanto ajetreo vuelvo a pensar en ti,
en tus besos, tus abrazos,
tus engaños, tus migajas de amor.
Entonces regreso a la agonía
de vivir y no estar viva sin tu desprecio.
Ya no importa nada,
desde el suelo y con las venas cortadas
te pido que me salves.
Sálvame de mi misma, de la idea de ser feliz,
sálvame de no desangrarme y buscar en la muerte
una salida fácil de este silencio tan frío.
Si no vuelves ¿De que vale vivir?
Por eso ya perdiendo la conciencia
sé que vendrás a salvarme,
porque eres el ángel negro de los días lluviosos,
el niño de la luna y el cabello de oro
que con madurez me cuida
y en algún momento me dará de nuevo vida.
vuelvo a tus brazos sin un corazón,
para pedirte muy apenada que vuelvas,
con la cabeza gacha, con la muerte a cuestas.
Espera un poco, quiero tu perdón.
Perdóname por amarte tanto,
por acaparar mi mente con tus miradas,
por contarle a mi almohada cuanto extraño tu presencia,
por enseñarle a mis manos que solo quieran tocarte,
por asentar la mirada en esos dulces labios,
por decirle a mi alma que finja no estar a tu lado,
por indicarle a la sangre que aún corra por mis venas,
aunque ya no tenga vida, aunque ande como alma en pena.
Vuelve, solo quiero tenerte,
sin importar el amor,
sin importar el dolor ni las lagrimas,
ni los besos ni las caricias.
Con tan solo tenerte a mi lado vuelvo a la vida,
comienza mi cerebro a funcionar de nuevo,
regresa el color de las flores,
el aroma del invierno no es perpetuo
y las lágrimas paran de caer.
No importa si traes a alguien más,
sólo vuelve porque siento
que poco a poco pierdo el sentido de la vida,
el calor del sol se acaba y solo me queda
una vida vacía, llena de desdicha,
que a pesar de ser placentera,
no me deja tenerte a mi lado.
Nublada entre tanto ajetreo vuelvo a pensar en ti,
en tus besos, tus abrazos,
tus engaños, tus migajas de amor.
Entonces regreso a la agonía
de vivir y no estar viva sin tu desprecio.
Ya no importa nada,
desde el suelo y con las venas cortadas
te pido que me salves.
Sálvame de mi misma, de la idea de ser feliz,
sálvame de no desangrarme y buscar en la muerte
una salida fácil de este silencio tan frío.
Si no vuelves ¿De que vale vivir?
Por eso ya perdiendo la conciencia
sé que vendrás a salvarme,
porque eres el ángel negro de los días lluviosos,
el niño de la luna y el cabello de oro
que con madurez me cuida
y en algún momento me dará de nuevo vida.
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