yo el peregrino
Poeta recién llegado
Ven muchacha a clavarme mil puñales
lacera mi pecho con tu daga,
y desgarra mi carne con tu espada,
mas no dejes que tus ojos me dejen de mirar
¡ Y si quieres, ay si quieres !
Despues de lacerarme y que dejar que me desangre
y agonizante y ya sin vida por ti clame
mi maltrecho corazón,
te acercaras con toda, toda tu ternura,
y tu boca sanadora, hacedora de milagros,
me besara suavemente transmitiendo tu calor,
al momento, yo diria que al instante
mis heridas cerrarian y a ti se debería,
mi feliz resurrección.
Ven muchacha a clavarme mil puñales
¡ eres dueña de mi amor !
Démian.
Última edición: