Aún en la muerte mas lejana,
fiel a mi promesa: Yo te espero.
Pues con diestra mano cirujana
escapamos de nuestro trampero.
Muchas cosas no puedo explicarte
y aunque por mucho lo deseara,
solo daría el mortificarte
un recuerdo que te norteara.
El mundo y sus tantas triquiñuelas
nos educa para tantos fines...
Hoy se palmean las castañuelas,
mañana lloran los serafines.
Lo que pudiera causar espanto
no es mas que simple escala del viaje.
Solo es otra nota para el canto
lo que llevo a mi nuevo paraje.