nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
El mar de mi lamento
suspira deslucido en soledad,
su quebrado llanto viaja asido
a las distraídas manos de sus olas,
que al compás de la incertidumbre
agonizan sobre los fríos
andenes de la duda.
El aíre, mudo,
escava en sus profundas minas,
desenredando sin tregua
la confusa madeja del destino,
y abriéndose paso, galopa veloz
encauzando los latidos
hacia el pasadizo certero
de la esperanza,
íntima aliada que
deteniendo la noche,
desmantela el sepulcro de mis miedos.
NUNA.
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