Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luis Saiz
Ana Clavero
Ven, dame tu mano...
y tus silencios
que se abran los cielos, sintiendo
el anhelo en nuestros dedos
dibujemos una imagen en el aire
un icono rezagado
con aroma de incienso.
Ven, toma mi mano...
vistámonos de luna,
dejemos que la marea
lama nuestras huellas
y tejamos auroras eternas
con los besos no dados
Ven, dame tu mano...
que quiero aprehender
el tacto de tus versos
persigamos suspiros ya pasados
acordes de amores inacabados
Ven, toma mi mano...
démosle a la clepsidra la vuelta
convirtamos nuestros ojos en miradas
cálzame el zapato de Cenicienta
y hagamos del abismo, pasado
Ven, dame tu mano...
disfracémonos por un instante
con las luces del antes del alba
miremos la vida...
como si no existiera la condena
de una esperanza
Ven, toma mi mano...
y en las noches de plata,
ámame, mientras nos espía el agua
Ven, dame tu mano...
y en los días azules,
ámame, mientras se ocultan las rosas
temerosas de la palabra
Foto tomada por Luis Saiz en Cadaqués a finales de Noviembre
Ana Clavero
Ven, toma mi mano...
gocemos de la libertad
que hasta ahora sólo gozábamos
con los ojos cerrados
recorramos juntos el infinito
que en versos inventamos.
gocemos de la libertad
que hasta ahora sólo gozábamos
con los ojos cerrados
recorramos juntos el infinito
que en versos inventamos.
Ven, dame tu mano...
y tus silencios
que se abran los cielos, sintiendo
el anhelo en nuestros dedos
dibujemos una imagen en el aire
un icono rezagado
con aroma de incienso.
Ven, toma mi mano...
vistámonos de luna,
dejemos que la marea
lama nuestras huellas
y tejamos auroras eternas
con los besos no dados
Ven, dame tu mano...
que quiero aprehender
el tacto de tus versos
persigamos suspiros ya pasados
acordes de amores inacabados
Ven, toma mi mano...
démosle a la clepsidra la vuelta
convirtamos nuestros ojos en miradas
cálzame el zapato de Cenicienta
y hagamos del abismo, pasado
Ven, dame tu mano...
disfracémonos por un instante
con las luces del antes del alba
miremos la vida...
como si no existiera la condena
de una esperanza
Ven, toma mi mano...
y en las noches de plata,
ámame, mientras nos espía el agua
Ven, dame tu mano...
y en los días azules,
ámame, mientras se ocultan las rosas
temerosas de la palabra
Foto tomada por Luis Saiz en Cadaqués a finales de Noviembre
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