yo el peregrino
Poeta recién llegado
Enmarañada febrilmente a mis entrañas
arraigada a mi sangre
a mi origen milenario
a mi anhelo atemporal
y a mi sueño cotidiano
siempre tú.
De pie en la babel
de mis emociones encontradas,
de mis deseos, mis logros y fracasos
siempre tú.
Frente al espejo
como si habitaras en el revés oscuro
del transparente vidrio
siempre tú.
En el agua clara y en cielo azul.
En la noche ardiente y en la semi luz
Siempre tú.
En lo efímero y lo incierto
en el fondo blanco de esta negra tinta,
y en mi alma encinta de un millón de versos
siempre tú.
En mi mano hastiada de caricias vanas,
en mi piel cansada, en mis labios mudos,
en mi mundo duro
en mi decir mas duro aun.
En mi eterna cruz por mi palabra franca.
Siempre siempre tú.
Quien nunca falla
quien pone el pecho
firme a las balas.
Quien nunca cede,
quien nunca calla.
Siempre siempre tú
Dulce esperanza.
Dèmian.