José de la Fuente
Poeta recién llegado
Si te vas, toda mi primavera
será un invierno triste y desolado.
Llorará el violín en los altares
y morirán las flores en mis manos.
Mis ganas de vivir se iran contigo
si ya no puedo ver tus ojos pardos
y habrá un dolor de flechas infinitas
destrozando mi ser de lado a lado.
La guadaña de la luna segará
las estrellas de mis sueños más lejanos.
El lucero del alma enamorada
se caerá en el abismo del espacio.
Resonará tu nombre cada día
en mi grito amargo y desgarrado;
lo grabaré en mi carne y en mi sangre
y ni la eternidad podrá borrarlo.
Te buscaré por todos los caminos,
aunque no sepa por dónde van tus pasos;
te buscaré igual que busca un ciego
su dirección tanteando.
Si te vas, dime que volverás
y llévame contigo, mientras tanto,
en tu alma de azucenas y de rosas
y en el beso más dulce de tus labios.
será un invierno triste y desolado.
Llorará el violín en los altares
y morirán las flores en mis manos.
Mis ganas de vivir se iran contigo
si ya no puedo ver tus ojos pardos
y habrá un dolor de flechas infinitas
destrozando mi ser de lado a lado.
La guadaña de la luna segará
las estrellas de mis sueños más lejanos.
El lucero del alma enamorada
se caerá en el abismo del espacio.
Resonará tu nombre cada día
en mi grito amargo y desgarrado;
lo grabaré en mi carne y en mi sangre
y ni la eternidad podrá borrarlo.
Te buscaré por todos los caminos,
aunque no sepa por dónde van tus pasos;
te buscaré igual que busca un ciego
su dirección tanteando.
Si te vas, dime que volverás
y llévame contigo, mientras tanto,
en tu alma de azucenas y de rosas
y en el beso más dulce de tus labios.
